martes, 24 de febrero de 2009

¿Justicia?

La Justicia en España está de capa caida. Y no sólo por la dimisión del Ministro Bermejo ayer (probablemente su salida ayude a desbloquear muchas cosas). Acabamos de tener la primera huelga de jueces de la historia, que se dice pronto. Y eso que el Consejo General de Poder Judicial les había dicho que no podía ir a la huelga. Pero los jueces por lo visto están hartos de la falta de medios que tienen y están molestos con la (mala) percepción que tiene la sociedad de su trabajo.

Lo curioso es comprobar cuál ha sido el germen de esta huelga. No ha sido otro que el desenlace del caso Mari Luz, en el que el juez Tirado se 'olvidó' de ejecutar una sentencia que dejó libre a un pederasta. La consecuencia fue que el marrón se lo tragó la secretaria judicial, inhabilitada de empleo y sueldo durante dos años, y el juez tuvo una multa de 1500 euros (de la que se quejó). Quizá sea útil recordar aquí que quienes juzgaron en su mayoría este desliz fueron... jueces. ¿Corporativismo judicial? La sociedad, indignada, protestó, con el padre de Mari Luz al frente y los partidos políticos (listos ellos) detrás. Y el sobrino de Tirado, también juez, arengó a los demás jueces vía internet a la movilización. Así todo queda en la familia.

Por supuesto, los jueces fueron a la huelga sin consecuencias. ¿Quién va a dictar sentencia contra ellos? El Consejo General de Poder Judicial dijo que les iba a quitar un día de sueldo (poderosa medida, sí señor, seguro que resultaban escaldados permanentemente por eso...). Pero como por lo visto si se hacía eso se reconocía tácitamente su derecho a la huelga, pues encima van a cobrar por no haber hecho nada ese día.

Pero además de la huelga de jueces, no hay más que echar un vistazo por las noticias para ver el estado de la Justicia española. ¿Que hay colas de 14 horas todos los días en el registro central de Madrid, porque los funcionarios de justicia también están en huelga? A veces da la sensación de que estamos anestesiados contra esas imágenes de personas haciendo cola toda la noche, en ocasiones con bebés y niños pequeños, haciendo frente al frío para cumplir con sus obligaciones. ¿Y qué sucede si no se cumplen los servicios mínimos? ¿A quién se pide Justicia, si los que presuntamente la deben hacer cumplir están huelga y son los que generan esa situación? No es de extrañar que algunas personas sientan auténtica indefensión en sus interacciones con este estamento.

Aunque para indignante, lo que ha sucedido en Vigo. Se ha absuelto a un hombre por el asesinato de dos homosexuales, porque se entiende que las 57 puñaladas que les pegó (¡¡¡57!!!) fueron en defensa propia. Qué más da que el tio confesar ael crímen, que estuviera drogado y que se probara que tantas puñaladas aumentaron 'deliberada e inhumanamente el sufrimiento' de las víctimas. Él creía que le iban a violar. Y hala, absuelto. Recuerda mucho al caso de Rocío Wanninkhof, en el que se acusó sin pruebas en su contra a Dolores Vázquez, que era lesbiana. Y no entro a hablar del juez Calamita y sus barbaridades homófobas.

Lo dicho, la Justicia en España tiene muchos problemas. No niego que los jueces puedan necesitar más medios para realizar su trabajo. Pero desde luego están sucediendo cosas en la Justicia que tienen muy difícil comprensión. Por no decir que dan asco. Quizá ciertas reformas no estarían del todo mal (empezando por la fórmula de los jurados populares, que fomenta las emociones y no la justicia). Ahora hay un nuevo Ministro de Justicia, a ver qué hace para que dejen de darse ciertas circunstancias que desprotegen mucho (demasiado) a los ciudadanos. A los de siempre.

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